Poesia
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Somos Río: Fluir es Liberarse
Todas llevamos dentro una parte que tiembla y otra que despierta.
La que tiembla es humana: se confunde, se aferra,
se equivoca, cree que amar es aguantar, cree que callar es proteger,
cree que perderse es un destino.
La que despierta es antigua: viene de nuestras madres,
de nuestras abuelas, de todas las mujeres que un día dijeron “hasta aquí”
aunque nadie las escuchara.
Somos hijas de ambas. De la fragilidad que nos hace humanas
y de la fuerza que nos hace libres.
No hay vergüenza en caer.
La vergüenza sería no levantarse.
No hay culpa en haber amado demasiado.
La culpa sería dejar de amarnos a nosotras mismas.
La debilidad humana no es un defecto:
Es el punto exacto donde empieza la transformación.
Es el lugar donde la mujer se mira, se reconoce,
y decide que su vida también merece espacio, aire, luz.
La liberación no llega como un grito.
Llega como un susurro: “yo también importo”.
Y cuando una mujer se lo cree, aunque sea en silencio,
aunque sea tarde, aunque sea cansada, algo en el mundo cambia.
Porque la libertad de una mujer no es solo suya:
Abre camino, ensancha la vida, rompe cadenas invisibles
que otras ya no tendrán que cargar.
Somos humanas, sí. Pero también somos río:
Siempre encontramos por dónde seguir.
Y en ese fluir, en ese aprender, en ese volver a nosotras mismas,
está la verdadera liberación.
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“El Hombre de Maíz en la Danza del Cosmos”
Contemplamos el universo en su danza eterna,
envuelto en colores que nacen del misterio,
en sus creaciones que respiran milagro,
en la blancura pura de las ideas que duermen
y despiertan con el amanecer pleno de la primavera.
Escuchamos el canto primero de los pájaros,
el movimiento sagrado de los animales del bosque,
y en medio de ellos, el ser humano:
el hombre de maíz, hijo de la tierra y del cielo.
Desde este círculo de vida,
elevamos nuestra petición al universo:
que su brillo jamás se opaque
por el desequilibrio del conocimiento,
sino que, en el equilibrio de la verdadera sabiduría,
sepamos reconocer lo que nutre, lo que sana, lo que construye.
Que podamos crecer y evolucionar
como seres de luz renacida,
honrando a nuestro Creador y Formador,
guardianes del maíz, de la vida y del espíritu.
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Mi Abuela…
Autor invitado: Gio Evan. El almanaque de la bruja.
La abuela decìa que hay gente
que tiene tè dentro de los ojos.
Manzanilla en la mirada.
Que los ves y se calma tu respiraciòn, los pensamientos.
Y despuès de conocerlos,
incluso los sueños se vuelven màs limpios.
Despuès de conocerlos
incluso los sueños sueñan mejor
Ella dijo que hay gente que no tiene miedo de tu dolor.
Ellos no tienen miedo de abrazar tus traumas,
saben poner las palabras correctas.
Personas que han aprendido a ir al sol tan bien,
que hasta saben acompañarte hasta tu puesta de sol.
La abuela solìa llamarlos «GENTE MEDICINA»
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Cuando nadie màs fuè…
Crèditos al Autor
Mi mamà fuè, mi mamà es.
Es hierba silvestre, ruda, albahaca,
hierba dulce, y tambièn amarga
curativa, sanadora, flor de calabaza.
Cuando nadie màs fuè, mi mamà es.
Es murmullo de grillos y cigarras
camino que cruza el monte en medio de la nada,
es noche susurrante, pàjaro cenzontle,
mujer estrellada.
Cuando nadie màs fuè, mi mama es.
Es iglesia de piedra, casa de adobe, techo de paja,
es hogar y refugio, es escalera y muralla
es jacal humeante y cocina de costera.
Cuando nadie màs fuè, mi mamà es.
Es un invento del cielo, para calmar mi alma.
Es compañia, amiga, consejera, mujer sabia.
Cuando nadie màs fuè, mi mamà fuè.
Ella siempre ella, con sus ojos perpetuos
habitando mi mirada, con su disposiciòn a aligerarme las cargas,
con sus heridas abiertas y los amores desgarrados,
con su paso incansable y el invierno durmiendo entre sus canas
Cuando las luces se apagan, mi mamà siempre fuè, mi mamà siempre es…
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Esencia
Una imagen, en un mundo de sombra y silencio…
Surge la vida en torbellino de agua, cristalina
manantial energètico, campo alineado de esperanza
poderosa fuerza enigmàtica, con misiòn de cambio
generando la luz que abraza la obscuridad …
luego la gota de lluvia cristalina, transparente
renace en los campos produciendo la veracidad tibia,
luminosa fragancia de nuestra aurora…
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Madre
Mamà; encontràndonos en el profundo abrazo del recuerdo;
eterniza la vida, la luz de su mirada en mis descendientes.
En estos dìas benditos, lluviosos y nublados
se tornan bellas y suaves las fragancias infinitas de nuestro universo.
Usted es el pensamiento vital de un latido en medio del pecho,
tambien el tiempo lineal en la eternidad del momento.
Nuestras miradas selladas por el brillo de la galaxia
envuelven la dulzura presente de su imagen…
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Respuesta: Flores y Cantos Deleitan al Hombre y Acercan al Dador de la Vida
Poesìa Prehispànica: Flor y Canto
He llegado
a los brazos del àrbol florido,
yo florido colibrì,
con aroma de flores me deleito,
con ellas mis labios endulzo,
Oh! Dador de la vida,
con flores eres invocado.
Nos humillamos aquì,
te damos deleite
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Invocaciòn Insistente al Dador de la Vida
Poesìa Prehispànica: Flor y Canto.
En todas partes està tu casa
Dador de la vida
La estera de flores
tejida de flores por mì
sobre ella te invocan los prìncipes
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Amo El Canto Del Cenzontle
Autor anònimo del libro Poesìa Hispànica: Flor y Canto
Amo el canto del cenzontle,
pàjaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade,
y el enervante perfume de las flores;
pero amo màs a mi hermano el hombre.
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Nacimiento de la Primera Mujer
Autor invitado: Celerina Sànchez Santiago
Brotaron los ecos de la vida
al son del universo
y nació la primera mujer,
en una explosión de estrellas.
Descendió a la tierra con la lluvia
y bajó como serpiente de lluvia,
en un arcoiris en espirales,
con nubes hermosas.
Quedó cautivada
de esta tierra bendita
dadora de vidas,
sembradora de auroras.
Camina en el alba para parir luciérnagas bajo el rocío de la madrugada,
resquebrajando el silencio virginal…
de cada día que empieza.
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