paz
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El poder y la dimensión humana
Desde los albores de la humanidad, el poder ha acompañado la historia de los seres humanos. No obstante, cuanto mayores son los recursos, las responsabilidades y la influencia sobre otros, màs difìcil resulta sostenerlo con equilibrio y sabidurìa.
Por ello, es fundamental que cada persona fortalezca su mundo interior y construya una salida, base ètica orientada al bien. Solo asì podrà evitar que el poder la aleje de su verdadera naturaleza humana.
La calidad de vida no depende unicamente de los logros materiales, sino tambièn de la capacidad de conservar la bondad, la empatìa y el respeto por la vida. El corazòn humano sigue siendo el nucleo de una existencia plena, capaz de valorar la creaciòn, honrar sus principios naturales y reconocer la obra y la voluntad de su Creador.
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Canto Antiguo de la Piedra del Conocimiento
El agua fluye, y en su fluir lleva los mensajes ocultos del tiempo.
Se desliza como un espíritu antiguo que une el pasado con el presente,
y el presente con ese futuro que ya respira en el horizonte.
Nosotros, guardianes de la vida, reposamos sobre la piedra del conocimiento,
la misma que sostuvieron los primeros seres que escuchaban a la tierra sin confusión,
sin voces enfrentadas, sin templos reclamando la verdad.
Éramos nosotros y la naturaleza: la madre que abraza, el padre que protege,
la energía primordial que guiaba sin palabras.
En aquel tiempo no buscábamos la religión verdadera,
porque no existía la duda.
La verdad era el río, el viento, la raíz, y el espíritu que habitaba en cada forma de vida.
No había nombres, ni disputas, ni fronteras del alma.
Solo la certeza silenciosa de pertenecer a un todo.
Ahora, en cambio, las voces se levantan como torres,
cada una proclamándose única, perfecta, absoluta.
La confusión se extiende como niebla sobre los corazones,
y el eco de lo sagrado se pierde entre disputas humanas.
Pero los creadores —esa fuerza que nos dio forma y propósito—
observan desde el umbral del misterio.
Esperan nuestro despertar, esperan que el fuego antiguo vuelva a encenderse
como una llama que no consume, sino que ilumina.
Cuando esa luz resurja, nacerá el ser renovado:
el guardián del bosque, del agua, del cielo,
el que velará por el universo entero
y lo envolverá en una nube de paz.
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Sembrando armonía: El camino hacia la paz en nuestros pueblos
Sembrando armonìa: El camino hacia la paz en nuestros pueblos. Pensamientos amorosos enraizados en la mente colectiva de las naciones.
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El Humano Nuevo
El hombre nuevo que nace del equilibrio de las energìas, con la voluntad del aprendizaje; llena su ser, apreciando plantas, flores, animales.
Amando concientemente la riqueza de esta creaciòn:
Montes, valles, lagos, rìos, montañas y cerros. Nuestro hogar, nuestra comunidad, nuestro camino, nuestro entorno. Pues la interacciòn con los otros seres, otorga la paz, la alegrìa de vivir y la salud fìsica y mental.
Somos colectivamente uno solo en el seno de la madre tierra.
No debemos intoxicar ese yo, para alimentar el todo y redescubrir la maravilla del tejido de nuestro creador.
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Mimos, besos…
Desciende la niebla, besàndo con frenètica luz.
Se aleja discreta la brisa… se aquieta la vida
surgiendo la aurora en todo esplendor.
Inundado el planeta de rayos divinos aguarda cautelosa la virtud
Surgen las flores, nacen los buenos deseos en tierra de ancestros
pròspera tierra de bello linaje, futuro eterno de nuestro quetzal.
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La Paz
Autor invitado: Rigoberta Menchù
La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias hace nacer la paz en el presente.
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Valores
Los valores, son las ideas que tienen todos los grupos culturales en una sociedad, sobre lo que es correcto; para relacionarnos mejor, resolviendo de una buena forma las diversas dificultades que se presentan en la vida diaria.
Tomando en cuenta que no somos superiores a ningun ser que comparte con nosotros en la naturaleza, cuidamos uno del otro por la misma razòn que formamos parte de un todo.
Todo lo que hace perdurar el bien, el equilibrio, es un valor.
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Kame

Es la otra dimensiòn donde moran nuestros antepasados. La transformaciòn, el adelanto espiritual.
Eres carismàtico, precavido, bondadoso y muy servicial.
Inculca la verdad, la sinceridad, evita la violencia, la venganza. Pues tus frutos son de sanaciòn y cambio.









