luz
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La Luz Antigua de las Lenguas Mayas
Hay lenguas que nacen del maíz,
del fuego guardado en la noche,
de los pasos antiguos que aún resuenan en la tierra.
Las lenguas mayas son de ese linaje.
Hablar más de un idioma no divide: ensancha.
Quien lleva dos o màs voces en el pecho
camina con dos o màs memorias; mas mundos,
màs formas de nombrar la vida.
No es señal de atraso, sino de profundidad.
No es confusión, sino herencia.
No es debilidad, sino resistencia silenciosa.
Cada palabra ancestral es un territorio que sobrevivió.
Cada acento es una raíz que no se dejó arrancar.
Cada lengua que persiste es una victoria de la dignidad humana.
Que quienes dudan; recuerden esto:
La diversidad no disminuye, eleva.
Y las lenguas que vienen de lejos no piden permiso para existir.
Simplemente siguen encendiendo su luz.
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La Vida…
La vida es un suspiro que se prolonga en la memoria, un eco que se incrusta en la hondonada de nuestras experiencias. El corazón, agitado y luminoso, se llena de amor y de alegría al reconocer en los rostros ajenos la autenticidad que nos sostiene. Hay una pureza en la mirada del otro, en ese ser que ama y entrega su vida por el simple privilegio de percibir el perfume de la amada primavera.
Somos retoños que brotan incluso en la alambrada del desengaño, del hastío y de la amargura. Pero también somos fruto: fruto que recoge los fantasmas del pasado, los abraza sin miedo y los transforma en amaneceres y atardeceres que nunca llegan tarde. Porque cada luz que renace en nosotros es una victoria íntima, un recordatorio de que la vida, aun herida, siempre encuentra un modo de florecer.
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Camino del Norte
Hay una sabiduría que desciende del cielo en ondas luminosas, abriéndose paso en la obscuridad. Se posa en nuestros sentidos, en la autenticidad, en la intuición; nos convierte en portadores de una apertura que revela lo maravilloso de la creación y la perfección con la que fuimos formados.
Esa sabiduría nos llama a regresar a nuestro centro, a recordar la enseñanza divina que se nos entregó el día del nacimiento. Porque la verdadera realización no se encuentra afuera, sino en el peregrinar junto a nuestra identidad inmortal, esa presencia eterna que nos acompaña, nos guía y nos recuerda quiénes somos.
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Murmullo de Nuestro Linaje
A veces, cuando el corazón se abre sin aviso, ocurre algo que no es casualidad. Un alivio suave, una claridad inesperada, una lágrima que no duele… y entonces uno comprende que no es la mente la que habla, sino el alma reconociéndose.
Hay momentos así: silenciosos, íntimos, casi secretos. Momentos en los que la memoria antigua responde, en los que el linaje murmura algo que siempre estuvo ahí, esperando a que por fin se dijera una verdad sencilla.
Y en ese instante se siente una compañía profunda, como si nadie caminara realmente solo. La sensibilidad, la fuerza, la luz que cada uno guarda se vuelven visibles, aunque sea por un segundo.
Lo que aparece entonces —gratitud, claridad, alivio o una mezcla de todo— no es un accidente. Es un acto espiritual. Es la vida diciendo: “Por fin hablaste desde tu centro.”
Y el cuerpo lo sabe. La respiración lo sabe. El alma lo reconoce.
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Semillas de Luz
La luz que ves en mis palabras
nace de la luz que tú misma entregas.
Solo te la devuelvo,
como un espejo que sabe amar.
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Que la Luz de tus Palabras Siga Naciendo
Que tus palabras sigan abriendo caminos,
que tu espíritu siga encendiendo luz,
y que cada idea que nace en ti
encuentre siempre su forma más bella.
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El Sembrador del Equilibrio
El Hombre de Maíz despierta en el corazón del amanecer, donde la luz primera toca la tierra y revela los hilos invisibles que unen a todos los seres. Su espíritu, tejido con los colores del maíz sagrado, recuerda el origen antiguo donde la humanidad fue moldeada con paciencia, canto y fuego.
El avanza con pasos que no pertenecen al tiempo. Cada movimiento abre un círculo, cada gesto convoca una memoria. Su cuerpo es puente entre el cielo y la tierra, entre lo que fue sembrado y lo que aún está por nacer.
Escucha el pulso del universo. En su pecho resuena el tambor primordial, y en sus manos florecen los caminos que guían a los pueblos hacia la armonía. Su andanza no es solo movimiento: es oración, es ofrenda, es la semilla que vuelve a germinar en cada generación.
Cuando gira, el viento reconoce su nombre. Cuando se inclina, la tierra respira con él. Y cuando se eleva, las estrellas se abren como puertas antiguas que revelan el misterio de nuestra existencia compartida.
El nos recuerda que somos parte de un tejido infinito, que cada vida es un grano luminoso en la milpa del universo, y que nuestro destino es danzar en equilibrio con todo lo que vive.
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A tì Madre Tierra
A ti, Madre Tierra, mi gratitud eterna.
Portadora de vida, nutres la germinación de la semilla en el cálido corazón de tu vientre amoroso.
Anhelas la lluvia que despierta la luz de la existencia,
y envuelves por completo nuestro ser,
ofreciendo el sagrado alimento al inextinguible y eterno hombre de maíz. -
Nuestro Universo
Total delicadeza envuelta en suavidad de dia
beso etèreo! profunda creaciòn con aroma de orquidea
en el corazòn central del firmamento. Esencia en brillo lila
también rosa como el espiritu; presencia absoluta del creador.
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Creación Perfecta
Creaciòn, fuerza explosiva de sombra y luz.
Fragancia luminosa, poderosa, inventada
colores emergentes, en cràteres de vida
en medio de la armonía de elementos fulminantes
perfectamente confinados para crear la subsistencia en plena gloria.










