La Fuerza que Impulsa

La Fuerza que Impulsa

Hay verdades que no gritan,

que no golpean la mesa

ni buscan imponerse.

Son como una brisa que entra

por la ventana entreabierta:

no pide permiso,

pero una vez dentro

cambia el aire de la habitación.

La razón —esa fuerza callada—

no necesita vencer a nadie.

Solo muestra. Solo deja caer la piedra y espera.

Y en ese gesto simple,

más honesto que cualquier discurso,

la realidad se revela

como un espejo que no miente.

Podemos cerrar los ojos un tiempo,

inventar sombras,

negar la caída,

pero la evidencia tiene un modo

de rozarnos el alma

hasta que cedemos.

No por derrota,

sino por claridad.

Porque lo verdadero

no obliga:

seduce.

Y lo hace con la paciencia

de quien sabe

que al final

todos volvemos a la luz

que no hiere,

a la certeza que no exige,

a la razón que, suavemente,

nos llama por nuestro nombre.

Categories

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.