miradas
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Mecanismos Estructurales de Desigualdad
El racismo estructural es como una corriente subterránea:
no la ves en la superficie,
pero mueve el agua entera.
No nace del gesto aislado de una persona,
sino de la forma en que una sociedad ha sido construida:
sus leyes, sus instituciones,
sus costumbres que parecen inocentes,
sus historias que se repiten sin nombrarse.
Está en las estructuras:
en las políticas que deciden quién recibe qué,
en las escuelas que abren puertas para unos
y las cierran para otros,
en las miradas que aprenden a sospechar
antes de comprender.
Viene de lejos,
de siglos donde se ordenó el mundo con jerarquías,
y esas huellas, aunque antiguas,
siguen marcando el camino
por donde circulan el poder, los recursos,
las oportunidades.
Hoy se manifiesta en barrios olvidados,
en trámites que pesan más para unos que para otros,
en sistemas que dicen ser neutrales
pero reparten desigualdad.
Y todo esto ocurre sin que nadie tenga que pronunciar
la palabra “discriminar”.
El sistema lo hace por sí mismo,
como un eco que no ha sido interrumpido.
La idea esencial es esta:
no es un problema de corazones individuales,
sino de un entramado que reproduce desigualdades
basadas en el origen.
Por eso pasa desapercibido…
y por eso es tan necesario nombrarlo,
para que deje de ser sombra
y empiece a ser conciencia.

