Ahora arde mi piel, al contacto del sol
ese sol de desierto, que da solo la sed
y la vista se apaga, naciendo la imaginaciòn
en medio de ella : tu rostro, tu voz.
Y en pequeños circulos de chispas traviesas
la melodìa profunda, hermosa de mi canciòn.
Tambien colores plateados de brillos suaves nacarados
volando en la nube, blanca, pura de nuestro amor.