Camino del Norte

Hay una sabiduría que desciende del cielo en ondas luminosas, abriéndose paso en la obscuridad. Se posa en nuestros sentidos, en la autenticidad, en la intuición; nos convierte en portadores de una apertura que revela lo maravilloso de la creación y la perfección con la que fuimos formados.
Esa sabiduría nos llama a regresar a nuestro centro, a recordar la enseñanza divina que se nos entregó el día del nacimiento. Porque la verdadera realización no se encuentra afuera, sino en el peregrinar junto a nuestra identidad inmortal, esa presencia eterna que nos acompaña, nos guía y nos recuerda quiénes somos.
