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  • Soy Ajq’ij y hablo con el Fuego a diario

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    Autor invitado:

    Ajq’ij Apab’yan Tew

     

     

    Una vez un abuelito Ajq’ij de Totonicapán, Guatemala, me fue a buscar al lugar donde yo vivía en esos tiempos. Caminando a sus 94 años cruzó la montaña hasta llegar a Nawalja’ -población colindante pero ‘separada’ por bosques y una cordillera alta-. Sobra decir que, el trayecto, es difícil aún para alguien joven. Yo me extrañé de su visita y me sentí muy bien pero con dudas: ¿Cómo, quién le había hablado de mi? No me dijo nada, ya que yo no le pregunte nada al respecto. Cuando estuvimos a solas me pidió un favor. Me dijo: lal, jun nutuxal, – ‘usted mi retoño’-, utz kinta’ jun tokob’ mayij, – ‘quiero pedirle un favor grande -‘:

    ¿Podría usted conseguirme una biblia en idioma (maya) K’iche’?

     

    Yo le dije que podía y lo haría pero creo que no pude ocultar que me desagradó la idea -y no por el gran abuelito sino porque me había pedido la biblia-. Diligente, como suelo ser, fuí a Xela a la primera oportunidad y compré la dichosa biblia en K’iche’.

     

    Cuando yo le pregunté, en aquella ocasión, a dónde debía de llevarle la biblia, el gran Ajq’ij me contestó que no me preocupara, que por el acto mismo del favor, el vendría de vuelta a recoger el pedido. Yo me sentí acongojado; tonto e infeliz, como solía ser en aquellos años, pensé que no debía de comprometer la salud del abuelito por esa razón y que yo, joven, quizá irradiante de vitalidad, bien podría cumplir dobles, triples favores. Tonto, infeliz y en desagrado asentí y me comprometí…

     

    Pasaron varios meses y yo con la biblia quemándome los muebles y la mirada cada vez que la veía…

     

    Entonces un día el gran Ajq’ij tocó la puerta. Venía con el Patan cargando un bulto. Había traído comida desde su aldea y era alimento especial ya que él había llegado a charlar todo el día: tocó la puerta a las 06:00 am. ¿A qué hora salió de Toto? Cuando estábamos conversando me pidió otro favor: ¿podría usted, mi retoño, buscar y leerme – en Kíche’-, dónde es que el Moisés ese habla con la mata de yerba que arde y no se consume?Acá adelanto una disculpa si no me expreso bien, quizá falten signos o una ortografía correcta o, lo que podría ser peor, una mejor o más extendida explicación. Sachaj alaq’ numak.

     

    Yo conocía la biblia pero no tanto en realidad. A mí se me había obligado a leerla; yo fui, como muchos de nosotros, encadenado a tener miedo, a sufrir por no cumplir, yo también le tuve temor al castigo. Así que cuando el gran Ajq’ij me pidió ese favor lo hice con mucha tristeza ya que no podía siquiera comprender cómo, después de tantos años, se me pedía esa tarea. Pero lo hice ya que nosotros Mayaib’ Winaq, crecemos con ese gran consejo de atender con respeto a las abuelitas y abuelitos.

    Encontré la cita, la leí y la repetí varias veces. Y entonces el abuelito, el gran Ajq’ij, tomó la biblia un momento y al dármela de vuelta me dijo: -yo no sé leer, no necesito el libro este, quédeselo usted por favor.

     

    Y añadió: -ya kinnatab’a, ‘ya memoricé/sentí -‘.

     

    -¡Ya tengo con qué responder! El moisés ese habló con dios hace miles de años y lo hizo una sola vez, pero yo, ahora, sabré decir algo más importante a quien me ataque: ¡yo sigo haciéndolo aún, soy Ajq’ij y hablo con el Fuego a diario!

     

     

     

    ©Ajq’ij Apab’yan Tew

     

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  • Un dìa en un Parpadeo del Tiempo

    Young-Indian-Child

     

    Entran los primeros rayos solares,  atravès de las rendijas de caña de milpa de nuestro rancho; quisiera seguir soñando, pero me froto los ojos para despertarme mejor. El olor a leña de pino hace que me sienta contenta, es el ocote que arde, a la espera del cafè que prepara mi mamà.

    Ella tiene una forma muy dulce de hacer todo lo que hace, a todo le pone ese sentimiento de paz, especialmente en la mañana.

    Entre cuatro piedras coloca el comal, para alimentar el fuego y luego como lo aprendiò;  lo jala y lo coloca para calentarlo. Luego cuando estemos los patojos alrededor, echarà las primeras tortillas, despues de haber controlado las llamas y la temperatura con el agua de cal.

    Se inclinarà para repasar la masa, que se levanto a quebrantar en la madrugada y la afinarà para que nuestras tortillas amarillas alimenten nuestro cuerpo hecho de maìz.

    Aprendì que los granos nunca deben dejarse tirados, pues  el maìz es sagrado. Cuando lo cultivan siempre va acompañado de sus hermanos el frijol negro y el güicoy.

    A veces pienso que mi mamà no piensa en ella, solo en nosotros y en mi papà que de madrugada saliò en compañia del caballito color canela y el perro peludo. Ellos son la compañia y el consuelo en su caminar diario. Aunque realmente nunca estamos solos, todo el mundo natural nos regala su aroma.

    Tomo en un batidorcito de barro, mi cafecito caliente, dulce; como hoy no es domingo, lo acompaño con mi tortilla fresca y una cucharada de miel. En nuestro fuego nunca falta el chile ni los frijoles negros, tampoco el agua hirviendo.

    Estamos todos juntos alrededor del fuego, es un sentimiento que me recuerda la uniòn y la fuerza, dos cosas ideales para enfrentar a los enemigos de la armonìa y de lo bueno.

    Ahora somos pequeños,  pero sabemos que tendremos que juntar los chiriviscos para que nuestro fuego arda mejor,  asì nos cuenta sus quejas de campo o alguna historia pasajera de algùn señor caminante o de algùn pàjaro que se posò en èl cuando era parte de alguna rama, unida a un arbol de encino u otro cualquiera.

    Se preparan los lazos y los machetes para empezar la labor. Tendremos que caminar un poco lejos del rancho, hacer nuestro tercio de leña que a las espaldas o en la cabeza con ayuda del mecapal o del yagual se transporta mejor.

    En el sitio del rancho hay gallinas, que comen el posol, que es el maiz quebrantado y que nosotros los patojos tenemos que atender.

    Los niños varones preparan la leña que usara nuestra madre a la hora de cocinar, nosotras las niñas controlamos el fuego y aprendemos a tortear.

    Cuando llueve, hace frìo, todo se pone hùmedo pero aprendemos a escuchar y a contar historias alrededor del fuego.

    Nuestras tareas como niños o adultos son sencillas pero nos une un fin comùn, aprender a vivir, apreciar el mundo que nos han regalado los creadores del universo, agradecer toda la luz; la sabiduria que traemos; que como hijos de los Dioses debemos desarrollar con ayuda de la familia y fuerza de la comunidad. Somos entes parte de un todo.

    Me gusta mucho el fuego cuando lo junta mi mamà, es un fuego con vida que nos cuenta leyendas del antaño, historias oìdas sin duda cuando todavìa se era planta o àrbol. De animales recorriendo los caminos, contando nuevamente para todos los pobladores del universo ardiente de curiosidad. Que no se aburre con todas las murmuraciones de sus criaturas, porque significa que al comunicarse estan con vida en la vida de las vidas.

    Yo soy una niña que tiene la dicha de captar todo lo que sucede a mi alrededor, retenerlo, de volver a vivirlo.Como una flor silvestre; por eso mis padres y los principales de la comunidad escogieron mi nombre en la ceremonia del principio de mi existencia, me llamo Nik’te‘.

    Tengo un hermanito mayor y cuatro hermanitas menores. Pronto empezarà a ir mi hermanito con mi padre al campo para aprender las labores de la agricultura, le han regalado ya su machete, un pequeño azadòn y un lazo.

    A mì, mi abuelita me regalò una tinajita para traer el agua del rìo, me instruyò sobre el servicio que me iba a prestar esta tinajita redonda, gordita como la luna llena, de chapas rojizas. El cariño y agradecimiento que le debo brindar, cuidarla, incluso hasta del lugar donde la pongo. Cuando la lleno de agua no me da tanta dicha como el eco que hace al ser vaciada en la tinajera grande, que esta de reserva en una esquina de nuestro refugio, lejos un poco del fuego central.

    Cada uno de nosotros somos muy diferentes pero siempre encontramos las labores que nos identifican, contribuyendo al seno familiar.

    Al acariciar las hierbas del campo,identifico con suma nitidez el olor a limòn y a rosa.

    Salto a menudo por la ladera.Corto de preferencia, las flores amarillas que son como bombitas llenas de aire y luego me gusta romperlas suavecito en la frente de mi mama y jugueteando con mis hermanitas.

    Los dìas mas felices son los fines de la semana, en que la otras familias vienen de otras comunidades y hay un encuentro comunal en el mercado. Hay de todo y podemos contemplar colores,  mucho movimiento.

    Al final del dìa, un dulcito negro con rayitas blancas en nuestras bocas endulza el paladar .

    El dìa  termina pero queremos seguir hablando alrededor del fuego, sì eso es el fuego, una magia, un imàn que nos obsequia su olor a humo, a pino sacrificado por amor, para darnos su calor.

    Llegò la hora del descanso, el momento de adentrarnos al mundo sagrado del ensueño para regresar a la mañana siguiente con el canto del gallo o algùn pajarillo travieso que nos pasa saludando, antes de emprender la faena; animàndonos a contar nuestros sueños, escuchar los consejos de los que vieron màs lunas.

    Nuestros abuelitos viven a pocos metros de nuestra casita, ellos son muy importantes porque son los centinelas del tiempo, los que vieron otros soles y muchas lunas. Los cambios de los segundos de la vida. Ellos prestan el servicio a los animalitos,  asì como los animales nos ayudan tambièn en nuestras tareas.

    Sin ellos todo fuera mas pesado en el quehacer diario.

    Al caballito canela lo fuimos a traer como a unos 25 Km de nuestra casa. Con un señor muy respetable amigo de mi abuelito. El le expuso su necesidad de tenerlo como propiedad, ya que serìa su acompañante en sus travesìas por el campo.

    Al recogerlo por la madrugada, mi abuelito no le habla mucho, porque el habla otra lengua, la lengua de los caballos, entonces dicen los antepasados que hay que hablarle con la lengua del amor , le acaricia las crines, le dehace las trencitas, lo peina, le ofrece agua y tazol. Nos cuenta el caballito canela, que las  trencitas las tiene, porque en la noche lo saca a pasear el sombreròn, que es un enanito diminuto, con sombrero grande  y que trenza al caballito para que sepamos que el lo montò, ademàs para èl es mucho mas fàcil bajarse en la crin que ha sido trensada.

    Mi abuelito le coloca su arquillo para transportar mejor la leña del campo,  el tazol o simplemente la caña seca del maiz tapiscado. El siempre nos dice bajito que el caballito no es para montarlo, es una ayuda y no hay que abusar de èl cuando èl hace su  trabajo . Incluso cuando regresa del campo como esta sudado lo seca despues de quitarle la carga y el arquillo, le da agua y lo conduce a su potrero. Siempre se le tiene que cuidar de plantas venenosas o de las serpientes.

    El proceso de la siembra tienes sus preparaciones, desde las mejores semillas de las cosechas anteriores, ceremonias de siembra, bendiciones, permiso a la madre tierra. Todo esto alimenta la forma de ser de cada uno de nosotros, bueno es sabido que el Maya consulta todo como una plàtica constante con todos los elementos del mundo, del universo.

    Sin un elemento no puede existir el otro y el balance es la danza armoniosa con la que subsisten todas las cosas, esta danza incluye, el abrazo suave, divino de la muerte, por la que continua la vida,permite el nacimiento de lo nuevo, siendo una eternidad su existencia.

    En la noche podemos todos observar las estrellas, son nuestros antepasados que de lejos nos envìan sus mensajes, somos el polvo de las estrellas con  brillo no visible, porque no estamos en el firmamento. El manto estrellado envia la esperanza de observar la luna y al ver la luna recordamos el calor que nos brinda el padre sol.

    Extraño el calor de esos dìas que han pasado, pero del cual nace todo lo presente y la lucha constante de ser mejor humano, aunque nunca se deja de aprender. Veo cuando cuento, con los mismos ojos, la silueta de mi madre arrodillada, moliendo el cafè, o la figura de mi abuelito paciente jalando suavemente la cuerda de su caballo, a mi padre fuerte protector, en el lumbral de lo que es ahora mi puerta. Entran y salen mis antepasados, conversaciones lejanas que no entiendo ahora, pero que en forma de historias hace que renueve las fuerzas gastadas en el enlace de otra casa, otro patio, otra familia, otra luna y otro sol que casi no brilla, pero que esta presente para cuando las nubes del modernismo se cansen de negarle el paso.

    Entran los rayos de luna en el dintel de mi rancho, sube el humo y el olor a cafè, soy  la florecilla del campo, una niña pequeña, silvestre, con muchos sueños, soy NIK’TE.

     

     

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  • Soy

    Soy  recipiente,  vasija de barro

    que guarda la luz de palabras

    Soy  lengua,  recuerdo,  que nutre la tierra

    que ejecuta la danza, del grito del tiempo.

    Mezclada en el viento, en un suave arrebato

    aroma fresco de milpa y tierra mojada,

    atizando el fuego, crepitando en llama

    Soy  alimento de paraje y selva.

    Soy ese jarro de esperanza, tirado en la esquina del rancho

    olvidado en un rincòn de añoranza

    soy,  luna llena de rìo, la perla redonda de lirio

    vivo en medio del pecho…soy tu latido,

    ……. tu corazòn, soy tu  vida!

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  • Los Cuatro Elementos

    Tus  làgrimas………crean las notas,

    viejas melodìas, eclipses, soleados rincones de antaño

    y siempre tu imagen  con suavidad de gacela

    presente en el paso de un tiempo, que queda en los siglos.

    Acarician el pasto, la esperanza, los rayos, la luna

    penetran al fondo del agua, haciendola  pura

    y te veo erguida, con el hilo de verdades ocultas

    tejiendo secretos, en el telar de  la  ciencia.

    El dìa esta cerca…. como la luz de tu rostro,

    y el mundo curioso, esperando tus versos de fuego

    tiene sed de abundantes aguas y vientos de arena

    es nuestra madre morena, el eje de nuestro planeta.

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  • Tradiciòn

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    Una casa, una medida, el equilibrio, el termino medio.Habitaciones llenas de humanos felices, felices en la preparaciòn de la vida……….Fiesta!!!

    Mujeres formando los ramos con hojas, verdes obscuras y listones corintos, como los mayas ya en plan de olvido.

    Ollas en el fuego, con aroma de silencio y de especies para oraciòn de la vida.

    Ahora mis ojos te observan a travès de una ventana, entrando en la serenidad de tus ojos bellos, profundos, sin temor, por completo. Tu gozando de mis ojos igualmente, cerràndolos para captar màs el sentir del alma.

    El ambiente huele a fiesta, hay regocijo sincero, risas y mieles combinados con el idioma del mundo, pocas palabras y luego un murmullo de una voz casi apagada:

    Vamos al encuentro de la vida, al encuentro del todo en medio de la nada, que tu cabello se convierta en seda en mis manos cansadas y que te acaricie el terciopelo del viento.

    Esa luz, intensa, suave, es el lucero de tus ojos negros el cual ademàs me permite contemplarte. En mi ya no hay temores y mi corazòn lo siento completo.

    Tu nombre olvidado y poco nombrado, tiene colores. Eres costumbre; fuerza despiden tus notas eres una gran esperanza hecha canciòn, bendito tu nombre: tradiciòn

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  • Yo Te Pienso

    tormentoso

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    La llama suave que siento en mi ser

    es el calor de tu amor.

    Que me hace vivir, sentir y percibir

    que sin pensarte, sin amarte

    no hay razòn para existir.

    Cuando en las nubladas mañanas de nostalgias

    siento estas ansias locas en mi alma

    pienso en tì….

    Añoranza de recorrer los campos

    los verdes campos del recuerdo

    las llanuras sin fines del pasado

    ese cèsped limpio de la timidez candorosa

    de ese amor de fuego interminable.

    Podrà acabarse la luz, romperse el ocaso

    y hasta el mirar sombrìo de tus ojos

    pero yo, siempre estarè aquì

    solamente aquì, para pensar en tì

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